Roberto Velasco representó a México ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, donde defendió la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum, la soberanía nacional y un mayor liderazgo femenino dentro del organismo internacional.
México llevó ante la Organización de las Naciones Unidas los resultados de su estrategia de seguridad y un llamado a renovar el sistema multilateral. Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores, representó a la presidenta Claudia Sheinbaum durante el debate general del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General.
Uno de los principales datos expuestos por el canciller fue la reducción de alrededor de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos durante los primeros 22 meses considerados por el Gobierno federal. Velasco sostuvo que el resultado responde a una estrategia basada en atención a las causas, inteligencia, investigación, fortalecimiento institucional y mayor presencia del Estado.
El funcionario afirmó que esa disminución no se consiguió mediante una estrategia basada exclusivamente en la fuerza. Ante representantes de distintos países, sostuvo que la construcción de paz debe acompañarse de justicia social y respeto a los derechos humanos.
La cifra presentada corresponde al indicador nacional de homicidios dolosos utilizado por el Gobierno y no significa que todos los delitos o todas las entidades del país hayan registrado una disminución equivalente. Velasco utilizó el dato como uno de los principales resultados internos de la administración de Sheinbaum ante la comunidad internacional.
El canciller también defendió la cooperación internacional en materia de seguridad, pero estableció como condición el respeto a la soberanía. México, afirmó, puede trabajar estrechamente con sus socios sin aceptar relaciones de subordinación.
Otro de los ejes del discurso fue la participación de las mujeres en los espacios de poder. Velasco recordó que Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera mujer en ocupar la Presidencia de México y destacó que llegó acompañada por un gabinete y un Congreso con una amplia participación femenina, además de reformas relacionadas con la igualdad sustantiva.
Con Naciones Unidas próxima a renovar su Secretaría General, el representante mexicano trasladó ese planteamiento al organismo internacional: “también en las Naciones Unidas es tiempo de mujeres”, dijo al respaldar que una mujer pueda encabezar la organización.
México planteó además que la ONU enfrenta el desafío de renovarse para responder con mayor eficacia a los conflictos internacionales. Velasco defendió el multilateralismo, la solución pacífica de controversias, la no intervención y la igualdad jurídica entre las naciones.
En política exterior, reiteró el reconocimiento mexicano al Estado de Palestina y el respaldo a una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí. También confirmó la postura de México contra las medidas económicas unilaterales impuestas a Cuba y la continuidad de la ayuda humanitaria.
La agenda migratoria estuvo igualmente presente. Antes de su participación, Velasco sostuvo encuentros con el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, y con la directora general de la Organización Internacional para las Migraciones, Amy Pope. Entre los asuntos abordados estuvieron las desapariciones, la protección de mexicanos en el exterior y los fallecimientos de connacionales en centros de detención estadounidenses.
El mensaje mexicano combinó así asuntos internos y política exterior: reducción de homicidios, programas sociales, igualdad de género, defensa de migrantes, soberanía y reforma del sistema multilateral.
Desde la tribuna de Naciones Unidas, Velasco buscó presentar esos elementos como parte de una misma posición: cooperación internacional sin subordinación, construcción de paz mediante instituciones y justicia social, y una renovación de la ONU que abra también sus espacios de mayor responsabilidad al liderazgo femenino.