Las nuevas recomendaciones incluyen cambios en el uso de píldoras e implantes y una alternativa adicional de anticoncepción de urgencia. La organización calcula que 164 millones de mujeres tienen necesidades anticonceptivas insatisfechas.


La Organización Mundial de la Salud publicó este miércoles nuevas directrices para ampliar las opciones anticonceptivas disponibles y ofrecer mayor flexibilidad a las personas que buscan prevenir o retrasar un embarazo.

Entre las recomendaciones se encuentra la posibilidad de utilizar anticonceptivos orales combinados durante periodos prolongados de hasta seis meses o continuamente durante un máximo de un año, como alternativa al uso cíclico.

La OMS también respalda el uso de determinados implantes anticonceptivos hasta por cinco años, lo que podría disminuir procedimientos de reemplazo, visitas a centros sanitarios y costos relacionados.

Otra novedad es la recomendación de mifepristona como opción adicional de anticoncepción de urgencia. La guía establece que debe utilizarse lo antes posible y dentro de los cinco días posteriores a una relación sexual sin protección. La recomendación se basa en la evidencia evaluada por el organismo y debe incorporarse conforme a las políticas sanitarias y regulación de cada país.

La OMS calcula que aproximadamente 164 millones de mujeres que desean retrasar o evitar un embarazo no utilizan anticonceptivos. Entre las barreras se encuentran la falta de acceso, pocas alternativas disponibles, temor a efectos secundarios y obstáculos sociales o de género.

El organismo también puso la mirada en los hombres. Actualmente, las principales opciones masculinas son el preservativo, la vasectomía y la interrupción del coito. Sin embargo, existen métodos hormonales y no hormonales en investigación, algunos en fases avanzadas de ensayos clínicos.

La OMS considera posible que nuevos anticonceptivos masculinos reversibles lleguen al mercado durante los próximos cinco a diez años. Para orientar su desarrollo publicó también su primer perfil de producto con criterios de seguridad, eficacia, aceptación y precio.

Las nuevas recomendaciones no implican que todos estos métodos estén disponibles inmediatamente en México o en otros países. Su incorporación dependerá de las autoridades regulatorias, los programas nacionales y la evaluación médica correspondiente.