El Día Mundial de la Sepsis pone el foco en prevenir infecciones, fortalecer los servicios de salud y reconocer las señales de una urgencia médica que requiere atención inmediata.
La prevención de infecciones y el acceso oportuno a la atención médica centran el Día Mundial de la Sepsis, que se conmemora este 13 de septiembre. La campaña internacional de 2026, impulsada por la Global Sepsis Alliance, pide aumentar la inversión en detección temprana, personal capacitado y servicios de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sepsis como una respuesta extrema del organismo ante una infección que puede dañar sus propios tejidos y órganos. Aunque suele relacionarse con bacterias, también puede presentarse ante infecciones causadas por virus, hongos o parásitos. Se trata de una afección potencialmente mortal.
Su magnitud fue documentada en un estudio publicado en The Lancet en 2020, que estimó 48.9 millones de casos y 11 millones de muertes relacionadas con sepsis en el mundo durante 2017. Los fallecimientos representaban aproximadamente una quinta parte del total global de ese año; las cifras corresponden a esa estimación histórica.
Entre las señales que describe la OMS figuran confusión, dificultad para respirar, fiebre o temperatura baja, malestar intenso y disminución de la orina. Los síntomas pueden variar y aparecer en distintos momentos. La organización considera la sepsis una urgencia médica e indica buscar atención inmediata cuando se sospeche de ella.
El riesgo es mayor en personas de edades extremas, embarazadas y quienes tienen determinadas enfermedades o problemas de salud. La OMS subraya que la higiene, la vacunación y el tratamiento temprano de las infecciones ayudan a reducir el riesgo. El diagnóstico y el manejo corresponden al personal sanitario.
La campaña de este año también plantea invertir en investigación, herramientas diagnósticas, formación profesional y apoyo a quienes sobreviven. Su convocatoria abarca a gobiernos, instituciones médicas, universidades, empresas y comunidades, con el objetivo de que la calidad de la atención y la rapidez de la respuesta mejoren en los distintos niveles del sistema.
En las Américas, la Organización Panamericana de la Salud propone una respuesta integral que incluya prevención, detección, tratamiento y rehabilitación. Su estrategia para 2025-2029 incorpora vigilancia, investigación y educación dirigidas tanto a profesionales como a la población. El propósito es reducir la carga de esta complicación y mejorar la continuidad de los cuidados.