Guterres y la Cruz Roja pidieron negociar reglas obligatorias para preservar el control humano sobre el uso de la fuerza.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y la presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric, pidieron este martes iniciar negociaciones para regular las armas autónomas. Ambos advirtieron que el desarrollo tecnológico se acerca a un punto en el que las máquinas podrían seleccionar y atacar personas sin una intervención humana suficiente.
Las armas autónomas son sistemas capaces de identificar, seleccionar y atacar objetivos después de ser activados. Aunque sus niveles de independencia varían, la preocupación se concentra en aquellos equipos que podrían utilizar fuerza letal sin que una persona revise y autorice cada ataque.
La petición no plantea prohibir automáticamente todas las tecnologías autónomas. La ONU y la Cruz Roja proponen establecer prohibiciones para los sistemas impredecibles o diseñados para atacar seres humanos, además de restricciones estrictas que garanticen supervisión, responsabilidad y cumplimiento del derecho internacional humanitario.
Drones y otros equipos asistidos por inteligencia artificial ya han sido empleados en conflictos como los de Ucrania, Sudán, Gaza, Irán y el golfo Pérsico. También existen sistemas automatizados para interceptar misiles, aunque no se ha confirmado públicamente el uso de armas completamente autónomas contra objetivos humanos.
Uno de los riesgos señalados es que un algoritmo no interprete correctamente situaciones como la rendición de un combatiente, la presencia de una persona herida o el ingreso de civiles a una zona de combate. Una falla también puede dificultar la identificación de quién debe responder legalmente: el fabricante, el programador, el operador o el mando que autorizó el despliegue.
Las conversaciones internacionales comenzaron en 2014, pero no han producido normas específicas y obligatorias. Estados Unidos y Rusia se encuentran entre los países que han cuestionado la necesidad de crear un nuevo instrumento jurídico, al considerar que las leyes de guerra actuales también deben aplicarse a estas tecnologías.
La próxima oportunidad de negociación será la Séptima Conferencia de Revisión de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, prevista para noviembre en Ginebra. Para abrir un proceso formal será necesario superar las diferencias entre los Estados participantes y alcanzar un acuerdo por consenso.