El brote en República Democrática del Congo suma 4 mil 945 casos y 2 mil 325 muertes confirmadas.
La Organización Mundial de la Salud considera que el actual brote de ébola en República Democrática del Congo todavía podría ser controlado en un periodo de tres meses, siempre que se movilicen los recursos humanos y financieros necesarios. La advertencia fue presentada este martes, cuando la emergencia continúa extendiéndose por seis provincias.
El último corte disponible, correspondiente al 15 de agosto, contabiliza 4 mil 945 casos confirmados y 2 mil 325 fallecimientos. Es el decimoséptimo brote de ébola registrado en el país, el más letal de su historia y el segundo con mayor número de muertes documentado a nivel mundial.
La enfermedad es provocada por la variante Bundibugyo del virus del ébola. Actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico para esta especie, aunque se desarrollan ensayos con distintos candidatos. La crisis ocurre en regiones afectadas por desplazamientos, conflictos armados, dificultades de acceso y servicios sanitarios limitados.
La OMS ha reforzado la capacidad hospitalaria con alrededor de 400 camas adicionales y prepara el envío de más epidemiólogos. Sin embargo, entre 70 y 80 por ciento de las nuevas infecciones no tiene un vínculo de transmisión identificado, señal de que todavía existen cadenas de contagio no detectadas.
La respuesta internacional requiere aproximadamente 115 millones de dólares, pero hasta este martes solamente se había reunido cerca de 60 por ciento de esa cantidad. La falta de financiamiento dificulta el seguimiento de contactos, las pruebas de laboratorio, el aislamiento oportuno y la protección del personal médico.
El Comité de Emergencias de la OMS se reúne este 18 de agosto para revisar la evolución del brote y decidir si mantiene o modifica las recomendaciones internacionales. La emergencia fue clasificada el 17 de mayo como un evento de salud pública de importancia internacional. Por ahora, la organización no recomienda cerrar fronteras ni restringir los viajes o el comercio con los países afectados.