La organización busca ampliar el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad genética que provoca miles de muertes infantiles.
La Organización Mundial de la Salud presentó nuevas medidas para mejorar el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de células falciformes en niñas y niños, especialmente en países donde el acceso a servicios especializados continúa siendo limitado.
La enfermedad es un trastorno genético de la sangre causado por una alteración en la hemoglobina, proteína encargada de transportar oxígeno. Los glóbulos rojos adquieren una forma anormal que puede bloquear los vasos sanguíneos y provocar dolor, anemia, infecciones y otras complicaciones.
La OMS estima que la enfermedad contribuyó a aproximadamente 81 mil 100 muertes entre menores de cinco años durante 2021. Una parte importante de esos fallecimientos se concentra en África, donde la enfermedad representa uno de los principales problemas genéticos de salud pública.
El nuevo paquete de herramientas busca facilitar la detección temprana, mejorar la atención médica y ampliar el acceso a tratamientos esenciales. La organización también plantea fortalecer la capacitación del personal sanitario y los sistemas de seguimiento de pacientes.
La identificación durante los primeros meses de vida permite iniciar medidas preventivas antes de que aparezcan complicaciones graves. Entre las intervenciones utilizadas se encuentran vacunas, antibióticos preventivos, control del dolor y medicamentos que reducen determinadas complicaciones.
La OMS pidió a los gobiernos incorporar la enfermedad dentro de sus programas nacionales de salud y garantizar que los pacientes puedan recibir atención continua.
Las nuevas recomendaciones comenzarán a ser utilizadas por países y sistemas sanitarios interesados en fortalecer sus programas de detección y atención, particularmente en las regiones con mayor número de casos.