En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la organización pide combatir los prejuicios, escuchar sin juzgar y facilitar el acceso oportuno a la atención profesional.


La Organización Mundial de la Salud llamó este jueves a transformar la manera en que se habla del suicidio y a fortalecer las redes de apoyo para quienes atraviesan una crisis emocional. La convocatoria forma parte del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre.

La campaña de 2026 cierra un ciclo de tres años dedicado a cambiar la narrativa sobre este problema de salud pública. Su propuesta es pasar del silencio y los prejuicios a conversaciones abiertas, respetuosas y empáticas, que permitan expresar el sufrimiento y buscar ayuda sin temor a ser señalado.

Una de las aclaraciones centrales de la OMS es que preguntar directamente a alguien si está pensando en suicidarse no provoca que actúe. Por el contrario, puede reducir la ansiedad y ayudarle a sentirse comprendido. Hablar del tema también puede abrir alternativas y dar tiempo para recibir apoyo.

La organización advierte que la conducta suicida no se explica por una sola causa o acontecimiento. En ella pueden intervenir factores de salud, experiencias de violencia, sufrimiento emocional y condiciones sociales. Asimismo, tener un problema de salud mental no significa necesariamente experimentar pensamientos suicidas.

Entre las señales que requieren atención se encuentran el aislamiento, los cambios intensos de ánimo y las expresiones sobre querer terminar con la propia vida. La recomendación es escuchar en un entorno tranquilo, favorecer el contacto con profesionales de salud y ofrecer acompañamiento para acudir a una consulta.

La prevención tampoco depende únicamente de las familias. La campaña pide a gobiernos e instituciones garantizar atención de calidad, desarrollar estrategias sustentadas en evidencia e incorporar la salud mental como una prioridad de las políticas públicas. El objetivo es que pedir ayuda se traduzca en acceso efectivo a servicios.

Ante un peligro inmediato, la OMS recomienda no dejar sola a la persona y contactar a los servicios de emergencia, una línea de atención a crisis o un profesional sanitario. Mantener el contacto y dar seguimiento también forman parte del acompañamiento.