El brote acumula 5 mil 514 casos confirmados y 2 mil 642 fallecimientos, mientras la transmisión continúa superando las acciones de control.
La República Democrática del Congo registró 317 muertes por ébola durante los últimos siete días, uno de los balances semanales más elevados desde el inicio del actual brote. Los datos del Ministerio de Salud, actualizados hasta el sábado, contabilizan 5 mil 514 casos confirmados y 2 mil 642 fallecimientos.
La Organización Mundial de la Salud informó este lunes que han transcurrido 100 días desde la declaración oficial de la emergencia y que se trata del brote de crecimiento más rápido registrado en el país. Durante sus primeros tres meses se han confirmado alrededor de 90 casos diarios en promedio.
La enfermedad ya se encuentra en seis provincias. Ituri continúa como el epicentro y concentra aproximadamente 85 por ciento de los contagios y 79 por ciento de las muertes. Cerca de 60 por ciento de los fallecimientos semanales contabilizados durante las últimas seis semanas ocurrió fuera de los centros especializados, situación relacionada con diagnósticos tardíos, dificultades de traslado y acceso limitado a tratamiento.
El brote es provocado por el virus Bundibugyo, una variante poco común del ébola para la que todavía no existe una vacuna o tratamiento específico aprobado. Congo recibió más de 16 mil dosis de Ervebo, vacuna utilizada con éxito contra otra variante, pero la OMS aclaró que aún no se sabe si puede proteger a las personas frente al virus responsable de la emergencia actual. Parte de las dosis será utilizada dentro de ensayos clínicos.
La respuesta sanitaria ha conseguido ampliar de uno a 19 el número de laboratorios, con capacidad para procesar más de 3 mil muestras diarias. Las camas disponibles aumentaron de menos de 10 a más de mil 300 y más de 900 centros de salud recibieron apoyo para prevenir infecciones. El seguimiento de contactos pasó de 9 por ciento durante la primera semana a 84 por ciento al corte del 18 de agosto.
Sin embargo, los equipos enfrentan inseguridad, desplazamientos de población, ataques contra instalaciones médicas, carreteras deficientes y desinformación. La OMS pidió incrementar de inmediato la vigilancia, la detección temprana, la atención comunitaria y la coordinación fronteriza para contener la propagación.