El programa médico del World Trade Center mantiene atención especializada para casi 150 mil miembros y busca comprender mejor los efectos de la exposición durante la infancia.
A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sus consecuencias sanitarias continúan. El Programa de Salud del World Trade Center renovó este viernes su compromiso con casi 150 mil miembros que reciben atención especializada por enfermedades certificadas como relacionadas con aquella exposición.
En un mensaje conmemorativo, su administrador, John Howard, recordó que el Congreso estadounidense creó el programa en 2011 y autorizó su continuidad hasta 2090. La iniciativa combina servicios médicos con investigación para mejorar el tratamiento de rescatistas y sobrevivientes.
Los padecimientos contemplados no se limitan a los pulmones. La cobertura incluye determinadas enfermedades respiratorias y digestivas, distintos tipos de cáncer y problemas de salud mental, como depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático. También considera ciertas lesiones y trastornos musculoesqueléticos.
La atención requiere una evaluación individual. Para que una enfermedad sea cubierta, el programa debe certificar su relación con la exposición del 11-S y comprobar que cumple sus criterios. La existencia de un diagnóstico, por sí sola, no demuestra automáticamente ese vínculo.
Una línea de investigación busca conocer mejor lo ocurrido con quienes eran niños o jóvenes durante los atentados. En una actualización publicada el 9 de septiembre, el programa destacó la necesidad de estudiar las consecuencias sanitarias y educativas de la exposición en etapas tempranas de la vida.
La propuesta contempla un centro coordinador que reúna distintas especialidades y participación comunitaria. Por ahora, el organismo ha expresado su intención de establecerlo mediante un acuerdo de cooperación; no se trata de un centro cuya apertura ya haya sido confirmada.
El mensaje de este aniversario también busca llegar a personas que desconocen que sus problemas actuales podrían estar relacionados con aquella exposición. Para el programa, mantener el seguimiento y facilitar el acceso a una evaluación siguen siendo tareas esenciales, un cuarto de siglo después.