El Gobierno francés prepara un amplio operativo de seguridad después de los disturbios del 17 de octubre, que dejaron más de 2 mil 500 detenidos. Organizaciones estudiantiles y sindicales mantienen nuevas movilizaciones contra el elevado costo de vida.
Francia enfrenta una nueva etapa de tensión social después de las protestas y disturbios registrados durante el fin de semana, que provocaron saqueos, enfrentamientos con las autoridades y miles de detenciones en distintas ciudades del país.
El presidente Emmanuel Macron aseguró este miércoles 21 de octubre que su Gobierno reforzará las medidas de seguridad para impedir nuevos episodios de violencia durante las manifestaciones previstas para el sábado 24.
Las autoridades anunciaron que elementos militares apoyarán a las corporaciones policiales, mientras continúan vigentes restricciones nocturnas en determinadas zonas de París y otras ciudades.
Más de 2 mil 500 personas detenidas
Los disturbios más graves ocurrieron el 17 de octubre, cuando diferentes movilizaciones derivaron en enfrentamientos y daños materiales en París, Marsella y Lyon.
De acuerdo con el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, aproximadamente 2 mil 500 personas fueron detenidas después de los acontecimientos.
Del total, 917 sospechosos fueron remitidos a procedimientos judiciales y 174 personas permanecían encarceladas, según el balance actualizado presentado este miércoles.
El Gobierno reconoció que existieron deficiencias en la respuesta inicial de las fuerzas de seguridad y anunció cambios para mejorar la coordinación operativa.
Protestas por el costo de vida
Las movilizaciones reflejan el descontento de sectores de la población ante el incremento de los precios de la energía, las dificultades económicas de las familias y los recortes en servicios públicos.
Organizaciones estudiantiles y representantes del movimiento de los Chalecos Amarillos convocaron a nuevas manifestaciones para el próximo sábado.
Por su parte, diferentes sindicatos mantienen la convocatoria a una huelga nacional para el 5 de noviembre, después de que las conversaciones con el Gobierno no lograran resolver sus demandas.
Macron responde a las críticas
Durante una visita a Qatar, el presidente francés aseguró que las autoridades actuarán para evitar nuevos actos violentos.
Macron también rechazó las declaraciones de dirigentes extranjeros que han utilizado los disturbios para cuestionar la situación interna de Francia.
Entre ellos mencionó al presidente estadounidense Donald Trump, cuyas afirmaciones sobre las causas de la violencia fueron criticadas por el mandatario francés.
Mientras tanto, representantes de la oposición cuestionaron la respuesta gubernamental y solicitaron atender las causas económicas y sociales que originaron las movilizaciones.
La crisis también preocupa a los mercados
La incertidumbre política comenzó a reflejarse en los mercados financieros.
Los rendimientos de los bonos franceses a diez años alcanzaron niveles cercanos al 5 por ciento, una cifra que no se registraba desde 2002.
El aumento refleja la preocupación de los inversionistas por las dificultades del Gobierno para estabilizar las finanzas públicas y contener el descontento social.
Francia se prepara para nuevas manifestaciones en un ambiente de tensión política y económica. El desafío para las autoridades será garantizar la seguridad pública y el derecho a la protesta, mientras buscan soluciones a las demandas que mantienen movilizados a miles de ciudadanos.