El nuevo enfrentamiento eleva la preocupación por el estrecho de Ormuz y sus posibles efectos sobre el mercado mundial de energía.
Estados Unidos e Irán protagonizaron este miércoles su mayor intercambio de ataques desde julio, después de una nueva ofensiva estadounidense contra instalaciones iraníes y una respuesta de Teherán contra posiciones militares estadounidenses en Medio Oriente.
El ejército estadounidense informó que sus operaciones incluyeron sistemas de defensa aérea, radares, infraestructura de comunicaciones y capacidades marítimas iraníes. Teherán respondió con ataques contra instalaciones estadounidenses ubicadas en distintos países de la región.
La escalada genera preocupación por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada podría elevar los costos energéticos y generar presión sobre los mercados internacionales.
Los precios del petróleo reaccionaron durante las primeras horas de la jornada, aunque posteriormente moderaron parte de sus ganancias. Los operadores siguen de cerca la posibilidad de nuevas interrupciones en el transporte marítimo.
A pesar de los ataques, el tránsito de embarcaciones por Ormuz no se ha detenido completamente. Reuters reportó que el secretario de Energía estadounidense señaló que alrededor de 17 millones de barriles de petróleo atravesaron el estrecho el lunes.
La escalada ocurre mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para recuperar el alto el fuego y establecer nuevas condiciones de negociación. Hasta este miércoles no se había anunciado un nuevo acuerdo formal entre Washington y Teherán.
Los gobiernos de la región mantienen vigilancia sobre posibles nuevos ataques y sobre el comportamiento del transporte marítimo. El siguiente movimiento de ambas partes será determinante para conocer si la confrontación vuelve a aumentar o si se abre espacio para una nueva negociación.