Los llamados agentes de inteligencia artificial pueden buscar productos e incluso ejecutar compras, pero instituciones financieras advierten que todavía faltan reglas claras para proteger al consumidor.


La siguiente transformación del comercio electrónico podría consistir en dejar que una inteligencia artificial compre por nosotros. Sin embargo, algunos de los mayores bancos del mundo advierten que esa comodidad también puede abrir nuevas oportunidades para fraudes y problemas con los datos personales.

Instituciones como Bank of America, ING, Capital One, NatWest y Commonwealth Bank of Australia han expresado preocupación por el crecimiento de los llamados agentes de compra basados en IA, informó Reuters este martes.

A diferencia de un chatbot que simplemente recomienda un producto, un agente puede recibir una instrucción —por ejemplo, encontrar un vuelo o comprar determinado artículo— y ejecutar distintos pasos para completar la operación.

El problema surge cuando necesita acceder a información sensible, como direcciones, cuentas, preferencias personales o métodos de pago.

Los bancos advierten que todavía existen dudas sobre quién debe responder cuando una IA selecciona una opción insegura, utiliza información incorrectamente o termina participando en una operación fraudulenta.

También preocupa la posibilidad de que estos sistemas dirijan una compra hacia determinados métodos de pago o vendedores sin que el usuario comprenda completamente por qué se tomó esa decisión.

Las instituciones financieras proponen medidas como informar claramente cuando una inteligencia artificial participa en una transacción, reforzar la protección de datos y garantizar que los consumidores puedan elegir entre diferentes servicios y sistemas de pago.

El fenómeno ya comienza a tener impacto comercial. Reuters reporta que el minorista británico John Lewis observó un aumento de las búsquedas originadas por herramientas de IA, que pasaron de representar 0.3 % a 2.5 % en aproximadamente un año.

Empresas tecnológicas desarrollan cada vez más asistentes capaces de reservar viajes, comprar productos y realizar otras tareas en nombre de una persona.

La pregunta ya no es solamente si una inteligencia artificial puede comprar por nosotros. El nuevo reto será determinar quién protege nuestro dinero y nuestros datos cuando lo haga.